dilluns, d’abril 12, 2010

Inserción laboral de personas que padecen trastorno mental



La Fundación Pere Tarrés, a través de su área de Proyectos Sociales, colabora con la entidad AMMFEINA para avanzar conjuntamente en la inserción laboral de las personas con trastorno mental. Durante el año 2009, se han desarrollado diversos estudios que han permitido diagnosticar como son los servicios y los recursos actuales en Cataluña y como se realiza el proceso de acompañamiento para conseguir un trabajo y mantenerlo.
A partir de este conocimiento compartido, se ha elaborado, mediante metodologías participativas, una propuesta de trabajo en red y de planificación territorial de los recursos, así como un instrumento de medida de los efectos del trabajo en la calidad de vida de estas personas. Todos estos resultados se han presentado al Departament de Treball de la Generalitat de Cataluña con la finalidad de avanzar en la igualdad de oportunidades en el acceso y mantenimiento del trabajo que tienen las personas con trastorno mental.
Considero que, en nuestra sociedad aún existen miedos y perjuicios por la contratación de personas que padecen algún tipo de minusvalía.
Hay que hacer un esfuerzo entre todos, sobre todo las empresas, para mejorar el acceso al empleo de este grupo. Por un lado, pocas empresas se muestran favorables a contar en su plantilla con personas que presentan alguna minusvalía. Por otro, los propios afectados tienen miedo a enviar su currículo porque no se sienten preparados para el puesto. Como resultado: ni siquiera el 10% de las empresas que deberían cumplir la Ley de Integración Social de Minusválidos (LISMI) la cumplen.
La mitad de las empresas españolas (50,4%) no se han planteado nunca contratar a personas con discapacidad. De hecho, consideran que este grupo conlleva "problemas" dentro de la compañía y su rendimiento es "diferente" al del resto de trabajadores.
No hay duda. La discapacidad supone hoy en día un freno a la contratación laboral. Encontrar empleo es complicado, pero para estas personas lo es más.
Todas ellas son víctimas de unos prejuicios instalados aún en sectores importantes. Si bien es cierto que, disminuyen en aquellas empresas que han contado en su plantilla con personas con discapacidad.